Un equipo internacional de oceanógrafos anunció el hallazgo de una nueva corriente cálida profunda que avanza hacia la base de un glaciar en el sureste de Groenlandia, acelerando su retroceso y modificando la dinámica de fusión del hielo. Los datos fueron obtenidos mediante boyas autónomas, sensores submarinos y vehículos robóticos desplegados durante la última campaña científica en la región.

Según los investigadores, la corriente transporta agua más cálida y salina de lo esperado, capaz de infiltrarse en cavidades bajo el frente del glaciar. Este proceso favorece la erosión del hielo desde abajo, debilitando su estructura y aumentando la velocidad con la que se desprenden bloques que luego flotan mar adentro.

La presencia de esta corriente no había sido registrada en relevamientos previos y podría explicar por qué algunos glaciares de Groenlandia están retrocediendo más rápido de lo que predecían los modelos. El equipo destacó que las rutas de ingreso de agua cálida al océano Ártico son más variables y profundas de lo que se creía, lo que obliga a revisar la comprensión actual del sistema de deshielo.

Los datos muestran que la corriente se refuerza cuando los vientos regionales modifican la circulación superficial, empujando masas de agua hacia zonas profundas donde interactúan con la plataforma de hielo. Este tipo de conexiones oceánicas es difícil de detectar sin instrumentos de largo alcance, lo que explica por qué su existencia había pasado desapercibida.

El hallazgo también tiene implicaciones importantes para la proyección del aumento del nivel del mar. Si la corriente mantiene su intensidad, podría acelerar la pérdida total de hielo en varios glaciares costeros, aumentando el aporte global de agua dulce al océano. Los especialistas advierten que incluso variaciones pequeñas en el ritmo de fusión pueden producir cambios significativos a escala planetaria.

Las instituciones participantes iniciarán nuevas campañas de medición el próximo año con el objetivo de trazar el recorrido completo de la corriente y evaluar si su comportamiento está influido por el calentamiento del Atlántico norte. También se planea integrar estos datos en modelos climáticos de alta resolución para mejorar las predicciones sobre la respuesta de los polos al cambio global.

Los científicos subrayan que el descubrimiento confirma la necesidad de monitorear el océano profundo con mayor frecuencia y precisión. A medida que los glaciares se vuelven más sensibles a las masas de agua cálida, comprender estas corrientes ocultas será crucial para anticipar cambios abruptos en el hielo polar.